DOÑANA Y SU
ENTORNO

(Concha Cárdenas)
1. UN POCO DE HISTORIA
Las primeras noticias sobre Doñana las encontramos en la historia a raíz de la Reconquista cristiana de la Baja Andalucía. A partir de la Reconquista del Reino de Niebla, en 1262, Alfonso X el Sabio establece su cazadero real en Las Rocinas, levantando la ermita de Santa Olalla o Santa Eulalia, como también se conocerá mas tarde.
En 1293, Sancho IV el Bravo, hijo de Alfonso X recompensa a Don Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, defensor de la plaza de Tarifa con el Señorío de Medina Sidonia, y con las tierras comprendidas entre Arenas Gordas y la desembocadura del Guadalquivir. Estas tierras se acrecentarán con cuatro grandes dehesas que concedería el rey Fernando IV al hijo de Pérez de Guzmán, Juan Alonso. Desde esta fecha, y por espacio de tres siglos todas estas tierras seguirán vinculadas a la Casa de los Pérez de Guzmán, Condes de Niebla desde 1369 con Enrique II y Duques de Medina Sidonia con Juan II en 1445.
En 1493 los Reyes Católicos hicieron donación a su secretario de Hacienda de la Madre de las Marismas del Rocío. El hijo del de Hacienda les vendió el Concejo de Almonte y como no quedaron claros los conceptos de jurisdicción, uso y propiedad se entabló entre dicho Concejo y los Medina Sidonia un pleito que tardaría cerca de un siglo en resolverse.
En 1495 se repoblará con toda suerte de venados El Bosque, de la mano del tercer Duque de Medina Sidonia. Existiendo ya jabalíes, toros y lobos, que fueron siendo exterminados progresivamente.
Desde los Reyes Católicos a Felipe II toda la zona recibirá diversas denominaciones: Coto Real, Real Bosque y Palacio de las Rocinas, Coto Real del Lomo del Grullo y las Rocinas. El cazadero real terminará por llamarse El Coto del Rey. En 1553 Felipe II ensanchará este Coto del Rey en una legua a la redonda.
En 1587 el séptimo Duque de Medina Sidonia (que será también Generalísimo de la Armada Invencible, D, Alonso de Guzmán el Bueno, Capitán General de Andalucía), recibe de manos de un guarda la lista de pájaros que anidan en la Laguna de St. Olalla.
Arrendará también la caza de conejos. Además, compraría al Concejo de Almonte las tierras que se extienden desde la Boca del Guadalquivir hasta el Caño de la Raya y el Charco del Toro.
Allí se construirá un pequeño palacio, la llamada Casa del Bosque. Este palacio se lo regalará a su esposa, Doña Ana de Mendoza y Silva, hija, por lo demás de la princesa de Eboli. Doña Ana, la séptima duquesa de Medina Sidonia se destierra voluntariamente a esta isla de caza de su marido, al Bosque, QUE DESDE 1599, EN VIDA DE LA DUQUESA, PASARÁ A LLAMARSE DE DOÑA AÑA O DE DOÑANA.
En 1624, para alojar al rey Felipe IV, penúltimo de los Austrias, y a su comitiva se agranda y reforma la modesta Casa del Duque, y es de esta fecha de la que data el actual Palacio. Con el rey vino el Conde-duque de Olivares, y con este vino el genial Quevedo. El rey pasó tan solo tres días en Doñana y se habían hecho preparativos para una estancia de varias semanas.
En años sucesivos los Medina Sidonia seguirán agasajando a otros reyes. En 1729 estuvo Felipe V, el primer rey de la dinastía borbónica en su Corto Real y en el Ducal de Doñana.
En 1779 mandaron levantar los Duques una relación de arboles por dehesas, y en 1774 se levanto otra que incluía además yerbas, animales y pájaros.
Por extinción de la línea masculina el título ducal y su vinculación pasarán de los Pérez de Guzmán a los Alvarez de Toledo, Marqueses de Villafranca del Bierzo.
Una nota curiosa: a finales del siglo XVIII, en 1797, acompaña Goya a la Duquesa de Alba. Doña Pilar Cayetana ha entrado en posesión del Coto al casar con José Mº Alvarez de Toledo. Estaba retirada en Sanlúcar de Barrameda desde que había enviudado. Allí recibió la visita del genial pintor y fueron juntos a Doñana. Aunque no esta demostrado, se dice que allí, en el Palacio, se pintaron los dos retratos de las majas, la desnuda y la vestida, para las cuales posaría como modelo la propia duquesa dejando entrever una historia de amor entre el pintor y la aristócrata.
A lo largo del XIX, siglo democrático y burgués, deja de ser Doñana coto exclusivo de la realeza y la aristocracia.
En 1829 el Marqués de Villafranca del Bierzo traerá de Canarias camellos que se aclimatarán muy bien
En 1831 Richard Ford va a cazar al Coto del Rey por gentileza del Asistente Arjona. A partir de esta fecha el positivismo se adueña del Coto, con su afán cientificista y recopilador.
Muchos científicos visitarán el Coto: Howard Sanders (1856), Lord Lilford (1864), A.H. Brehm (1879). En 1888, el rey Alfonso XIII visitará la comarca.
En 1883 el Coto es visitado por Abel Chapman, cazador y naturalista. Él señalara la naturaleza euroafricana de la fauna de Doñana así como la importancia de la zona como descansadero de aves migratorias entre E. Occidental y el N. De África.
Chapman, Walter Buck y A. Willians constituyeron una sociedad de monteros que en 19oo arrienda el Coto con fines cinegéticos a D. Guillermo Garvey, que se lo había comprado al Conde de Niebla, o que según otras fuentes, se lo había ganado en una partida de caza.
En 1899 llega a Doñana el primer fotógrafo de animales, R. B. Lodge, que volverá seis años más tarde.
La sociedad de monteros se disuelve en 1912, habiendo heredado el Coto el Hijo de D. Guillermo Garvey, D. José Garvey. La propiedad pasó a Doña María Median de Garvey, sobrina de D. José, casada con el Duque de Taifa, la cual compró el resto del Coto por millón y medio de pesetas al Concejo de Almonte.
El Duque de Tarifa introdujo nuevas especies. Plantó pinos y arbustos, trazó cortafuegos y rayas de tiro, construyó el muelle de la plana sobre el Guadalquivir, y el Palacio de las Marismillas y restauró el Palacio de Doñana. Son estos tiempos de esplendor para el Coto, como lo demuestra el que durante dieciséis años consecutivos acude allí a cazar el rey Alfonso XIII.
Adolfo Schulten, huésped de los Duques de Tarifa estaba convencido de que la tan buscada Tartessos estuvo enclavada en los terrenos del Coto y emprendió en 1910 unas pesquisas que fueron continuadas con excavaciones entre 1923 y 1926.
Las marismas, que desde la Reconquista formaban parte de los bienes de propios de los pueblos inmediatos, fueron objeto entre 1834 y 1855 de la Desamortización Civil, que redujo a propiedad particular los terrenos baldíos, realengos y bienes de propios y comunes de los municipios.
En 1829 la Isla Mayor había pasado de los bienes de propios de Sevilla a manos de un particular. El resto de las marismas fue pasando de uno u otro modo ( muchas veces mediante subasta), a particulares, menos la marisma de Hinojos, que siguió y sigue perteneciendo a este pueblo.
A partir de 1923 se constituyen y transforman empresas de explotación, para endulzar las tierras e introducir nuevos cultivos. Se impone el arroz en las tierras que han conseguido ponerse en regadío, cultivo este que comenzó a ser muy rentable, y que atrajo a muchos valencianos a la zona, donde terminaron estableciéndose definitivamente.
En 1931 muere el Duque de Tarifa, y comienza la Primera República en España. Hay en estas fechas un primer intento de expropiar y parcelar el Coto. En 1933 muere también la Duquesa y compra el Coto Doña Blanca Medina de Garvey, Marquesa del Borguetto.
En 1934 se hace un anteproyecto de carretera de Bonanza a Almonte, a través de Doñana, que no se lleva a la practica. Con el Frente Popular se intenta la introducción de ganado cabrío.
En 1940 comprarán 60.000 ha. Del Coto al Marques de Bonanza, El Marqués del Mérito y Salvador Noguera, constituyéndose entonces la Sociedad del Coto del Palacio de Doñana. El resto de la finca, unas 15.000 ha. , quedan en poder de los Borguetto.
En 1952 el Patrimonio Forestal del Estado intentará expropiar todos los terrenos a esta sociedad para repoblar la zona con eucaliptos y guayubo.
El ejercito también codiciaba la zona como campo de maniobra, pero fue posible continuar con el enfoque de naturaleza virgen.
En 1959 un grupo mixto de empresas trata de transformar la marisma, a lo que el Ayuntamiento de Hinojos terminará negándose.
Como estamos observando, hacia la mitad de siglo pasado las amenazas y los peligros son cada vez mayores para la zona.
En 1952 los científicos VERNIS Y VALVERDE, en colaboración con la Sociedad de Ciencias Naturales de San Sebastián, llamada " Aranzadi", emprenden el estudio del Coto.
Valverde comenzará a movilizare para conseguir preservar la zona.
Hoffmann, presidente del Internacional Wildfowl Bureau y el P. Albareda, presidente del CSIC, crearán una comisión asesora que dará origen al WORLD WILDLIFE FUND. , fundado en Londres en 1961.
En 1964 el WWF y el CSIC compraban 6287 h. De terreno de Doñana. La propiedad de la reserva biológica quedaba en manos del CSIS.
En 1967, Leo Biaggi, propietario de la finca Las Nuevas hace donación de 70 ha. de terreno y entrega un millón de pesetas a la Estación Biológica para la construcción de un laboratorio que hoy lleva su nombre.
Ante el peligro que el proyecto de riego FAO-IRYDA creaba para los lucios de Mari López y del Lobo y para la Marisma de Hinojos, el WWF crea una delegación española, ADENA, en 1969.
WWF/ADENA compraba 3124 ha. de marisma (marisma gallega o de Aznalcazar), con inclusión del Lucio del Lobo, constituyéndose así la Reserva del Guadiamar, administrada por la Estación Biológica.
En Agosto de 1969 se CREABA EL PARQUE NACIONAL DE DOÑANA, de 35.000 ha. , entre Huelva y Sevilla.
El Parque se puso bajo jurisdicción del CSIC, constituyéndose además un Patronato. Su director-conservador era el Director de la Estación Biológica de Doñana.
En 1971 el WWF compró otras cincuenta ha. de marisma que incluían el Lucio de Mari López, de gran valor ornitológico.
En toda Europa comienza por estas fechas el interés ecológico y conservador del medio y España creará Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza, ICNA.
A partir de este momento se suceden varios percances que ponen a Doñana en el punto de mira sobre los problemas medioambientales.
En 1973, por ejemplo, se produce una gran hecatombe en Las Nuevas y mueren millares de aves.
En este mismo año, hay denuncias a la Comisión Interministerial del Medio Ambiente ( CIMA), con relación a la alta potencia tóxica de las aguas residuales cargadas de sales, fertilizantes, etc.
También en 1973 se creará una zona de refugio integral dentro del Parque, integrada por la Reserva Biológica de Doñana, parte de las Marismas de Hinojos y la Reserva del Guadiamar.
El cargo de conservador del Parque queda ahora en manos de un ingeniero del ICONA.
Quedan prohibidas, además la caza y la pesca en todo el Parque, salvo por razones científicas o biológicas.
Aún así los problemas continuarán en al zona, y será muy difícil establecer soluciones validas para todos. Por estos años, por ejemplo, un particular arrendará parte de las Marismas de Hinojos y comprará la finca Las Nuevas, edificando y cazando en sus limites.
Además, se proyectará una carretera entre Huelva y Sanlúcar, que pasaba por una zona de dunas vivas.
En 1974 es Director de la zona Javier Castroviejo, y se crea la Revista Doñana, Ata Vertebrata. Mientras, el IRYDA continua queriendo desecar la marisma y empresas extranjeras tienen pretensiones de urbanizar Las Marismillas. El progreso de la época parece querer llenarlo todo de carreteras.
En 1975 la Comisaria de Aguas del Guadalquivir cede al CSIC 20 KM. Del cauce del Brazo de la Torre, ramal del Guadalquivir en la Marisma.
Se produce, por estas fechas, una nueva mortandad de aves.
La Ley de Espacios Naturales protegidos de 1975 emplaza al gobierno a promulgar una Ley que declarase Doñana Parque Nacional, a la vez que le pide que rectifique su perímetro y remodele su ordenación.
En 1977 la CIMA acordó elaborar un Plan Director para Doñana y su entorno. Se celebrarán reuniones del Comité Especializado de Medio Ambiente de la CIMA para la elaboración de una Ley reguladora para Doñana. En estas reuniones participaran propietarios, ecologistas, colegios profesionales y Ayuntamientos.
En Abril de 1978 se aprueba el texto elaborado y en Octubre el Congreso aprueba el Proyecto de Ley y en Diciembre es aprobado por el Senado.
LA LEY REGULADORA DEL PARQUE NACIONAL DE DOÑANA es publicada en Enero de 1979.
Esta Ley establece un Patronato Rector del Parque Nacional, con representantes en Ministerios, Junta de Andalucía, propietarios, Asociaciones Ecologistas, Ayuntamientos, etc.
Esta Patronato es el encargado de velar por el cumplimiento de la ley, controlar las actuaciones en el Parque, suspender actividades nocivas, etc.
La Ley también establecía una serie de medidas económicas compensatorias para la comarca, disponiendo la confecciono de un Plan Rector de usos y gestión del Parque, así como la de un Plan Director Territorial de la Comarca.
También se ampliaban los límites del Parque, de 39000 ha. a 72.000. Se establece una zona de protección del Parque, denominada Preparque, y en la cual las actuaciones humanas están controladas por el Patronato, así como limitadas a unos usos compatibles con el Parque.
2. BIOTOPOS, FAUNA Y FLORA.
La superficie y enclave de Doñana le permiten enmarcar la mayor parte de la marisma virgen, toda la zona lacustre y lo más representativo del matorral, dunas y corrales, así como bosques centrales de pinos y alcornoques. Los terrenos del Parque corresponden al Periodo Cuaternario.
Las características edafológicas de la zona son de una marcada diversidad:
- Zonas marismeñas: marcado carácter salino.
- Zonas costeras: lecho silíceo y muy ácido.
Encontramos una amplia diversidad de flora y fauna.
El biotopo es el espacio natural que soporta o sustenta una biocenosis (comunidad de animales y plantas en condiciones de equilibrio y territorio constantes).
TIPICOS BIOTOPOS DE DOÑANA
1. Dunas y pequeños corrales costeros.
Son grandes masas de arena fina que constituyen cadenas de dunas vivas de profundidad muy variable y que alcanzan su máxima penetración a la altura del Lucio del Membrillo. El corral se origina en la defensa que el pinar costero y el sotobosque oponen al avance de la duna, quedando el pinar acorralado por los lomos de las dunas móviles.
El paso de una barrera de dunas por un pinar costero supone la total destrucción del mismo. Tras la cola de la duna aparecerán restos de troncos y arboles mutilados por la asfixia bajo las arenas.
La flora de este biotopo es escasa (masas arbóreas de pinos y sotobosque). Hay barrón, entre las dunas, camarina, clavellinas y algunas gramíneas.
Como fauna encontramos víboras, águilas culebreras, conejos, linces y meloncillos.
2. Pinares.
Todo indica que las tierras que hoy alternan el matorral con lagunas, pinares y alcornoques constituían en tiempos pasados un extenso bosque. Hoy en día el bosque está compuesto casi en su totalidad por pinos piñoneros nunca de excesivo porte. Este pinar presenta un variado sotobosque, a veces compacto y elevado, que deja aparecer de cuando en cuando extensos calveros donde las acículas secas de los pinos son la única cobertura del suelo.
Si extendemos una línea imaginaria E-O rayando el Palacio de Doñana, encontramos que al Norte de esta línea los bosques de pinos ocupan superficies pequeñas, formando manchas aisladas.
En esta zona están los pinares de S. Agustín, Martinazo, Navazo del Toro, Porquera del Fraile y Martín Pavón.
Al Sur de esta línea imaginaria los pinares crecen gradualmente, llegando a dar superficie arborescente a toda la mitad meridional de Doñana. Hay más humedad y más riqueza de nutrientes en el suelo. La flora está compuesta por brezo, genista, jara, jaguazarzo, tojo, cantueso, lentisco y zarza. La vida salvaje del pinar es numerosa y heterogénea. Tanto aves como mamíferos, como reptiles hacen uso de este medio como área de subsistencia y reproducción.
En esta zona hay abundante avifauna: chotacabras, paloma torcaz, críalo, ratonero, milanos negro y real, águila culebrina, alcotán, cernícalo, tórtola cuervo y barbilargo, así como escasas parejas de águilas imperiales. Las aves utilizan las horquillas de las copas de los pinos para la nidificación, y una variada gama de avifauna reside mas o menos temporalmente en el pinar. Sobreviven en este biotopo muchos mamíferos: jabalíes, ciervos, linces, etc.
3. Lagunas
Podemos contemplar un gran conjunto lacustre, con peculiaridades individualizadas. Estas lagunas son residuos de la superficie de relleno que constituye Doñana y a cuyas depresiones accede el manto freatico.
Pueden establecerse tres grupos:
- Lagunas de superficie considerable: Charco del Toro, Zahillo, Taraje, Dulce, St. Olalla.
- Lagunas de mediana superficie: con vegetación variada y con vegetación periférica e interior diversa: Del Moral, Navazo del Toro, Sopetón.
- Lagunas de mediana a escasa superficie, y sin localizaciones conjuntas: Acebuchillo de las Plomas, Acebuchillo de Matalascañas, del Sapo, de Hermanitos, del Ojillo…
En las orillas de estas zonas encontramos frecuentemente pinos y alcornoques, así como brezos, tojos, zarzas, helechos, juncos, aneas y tarajes.
La fauna típica asociada esta formada por carpas, anguilas, galápagos, batracios y muchas especies de aves. Algunos mamíferos utilizan la zona, como las nutrias, el jabalí, el ciervo el gamo o el conejo.
4. Matorral
Forma parte del matorral mediterráneo, formación vegetal leñosa adaptada a suelos relativamente secos ( vegetación xerofítica)
El matorral se sitúa ahora como una franja de amplitud variable entre las dunas y el borde de la marisma.
No hay separación estricta de ninguna de las partes de un todo que está conformado por Doñana en su totalidad, por ejemplo, no puede desvincularse el matorral del pinar y de los numerosos alcornocales, por la estrecha conexión biológica que existe entre estos tres ecosistemas.
El matorral en Doñana ocupa, aproximadamente, unas 25000 ha. de terreno. La fauna es ten extensa como versátil. Son casi innumerables las especies que habitan este tipo de terreno. El conejo es sin embargo el habitante más típico del matorral ligero. El tejón es el menos conocido, llamado por estas tierras hurón, excelente cazador, y de alimentación variadas. La mangosta, o meloncillo, la encontramos también en número elevado. Asimismo, el ciervo y el jabalí son los dos grandes mamíferos que pasean el matorral.
En 1974 había unos 6500 ciervos en Doñana y su vida transcurría en su mayor parte en el matorral.
De alimentación vegetariana, la sequía les influye poderosamente, llegando a morir muchos de ellos en los "años malos" de sed e inanición.
La caza, además, es otro enemigo para esta especie. El venado ha sido siempre para los monteros la pieza más codiciadas y buscadas.
Encontramos también reptiles y aves (águila imperial, ratonero, aguilucho, cernícalo, milano negro), así como alcaravanes y perdices.
Conviven también comadrejas con zorros y ginetas, linces y gamos.
Están identificados tres tipos distintos de matorral:
- Matorral de cota alta: especies siliceas sobre manto acuífero profundo: sabinas, romero, cantueso, clavellinas, jara.
- Matorral de cota media: o monte blanco, compuesto por vegetación xerofítica, con capa freática menos profunda: jaguarzo, jara, brazo, romero, labierzago.
- Matorral de cota baja: o monte negro, compuesto por brezos, tojos, labiernagos, etc.
5. Alcornocal
En épocas pasadas Doñana estaría cubierto por grandes e3xtensiones de alcornoque. Hoy en día hay en el centro del Parque algunos bosquecillos aislados y un importante cordón que bordea la marisma. La mayoría son ejemplares viejisimos y en franco declinar. Estos grandes arboles permiten comunidades faunisticas muy amplias ya que en ellos por ejemplo, se instalan pajareras naturales para la reproducción.
Algunos mamíferos y reptiles conviven en la zona, pero la fauna es mayoritariamente ornitológica: garza real, garcilla, espulgabueyes, cernícalos y paloma torcal.
6. Marisma
Desde 1962, se conoce con exactitud que las marismas del Guadalquivir son el único reducto seguro en Europa para los flamencos rosados, y algunas especies de garzas, y es una zona donde, casi en exclusividad, viven especies raras, como el pato malvasía, la focha cornuda o el calamón.
Así, la marisma es una inmensa generadora de vida, donde se funden los beneficios de agua y tierra unidas estrechamente.
La marisma, por tanto, es un especial y grandiosos accidente geográfico, que además ha permanecido en gran parte inalterada. Aproximadamente una 40000 ha. se encuentran ahora mismo con el primitivo aspecto que presentaban en la Edad Media.
Este espacio geográfico, de gran belleza, modifica profundamente su aspecto al paso de los meses del año. En invierno, solo las vetas emergen en un océano que parece total. En verano, a excepción de los "ojos", o lucios, que es donde se conserva un poco de humedad, todo se ha transformado en una estepa de tierra cuarteada.
El ci8clo anual de la marisma comienza con las primeras lluvias otoñales. La tierra comienza a dejar pasa a grandes fangales, llenos de lodo, donde se pudre la paja de las castañuelas. Es en este momento cuando los ánsares salvajes vuelven a tierras escandinavas, mientras patos y otras especies van llegando y ocupando las zonas mas anegadas. A finales de año se concentra en Doñana la población de anátidas más grande del globo.
En Marzo, el aspecto comienza a cambiar, día tras día. Las temperaturas se dulcifican y el manto de agua parece desaparecer, envuelto en el bayunco y la castañuela, que comienzan a aparecer por todas partes.
Los nidos de fochas, zampullines y fumareles, de somormujos y de garzas purpúreas parecen en esta época pequeñas islas en la marisma, ya que construyen sus nidos con matas secas y los van depositando sobre las aguas. A finales de Abril, la vegetación alcanza un porte tan alto que solo puede recorrerse a caballo
Cuando llega mayo en la marisma huele a vida y huevos rotos. Es ahora cuando rapaces, garzas y grandes roedores hacen "su agosto", comiendo crías y destrozando nidos.
En Junio casi todas las aguas han desaparecido. Los verdes se van gastando y comienza a aparecer el limo. Es ahora cuando mueren las carpas, que poblaban a cientos estas aguas y que alimentaran a garzas y a milanos negros.
En Julio el éxodo general se ha cumplido. La marisma es ahora una estepa muerta, una tierra árida y consumida. Agosto marca el límite de se3d y muerte en la marisma. Los últimos lucios se secan apareciendo salitrosas superficies de arcilla cuarteada y reseca.
Como vemos, la marisma es un coloso vital en el que no caben términos medios: la vida y la muerte se suceden plenas, sin paliativos.
EL LINCE Y EL AGUILA IMPERIAL: LAS JOYAS DE DOÑANA
El lince y el águila imperial suponen, verdaderamente, dos joyas en la zoología mundial. Son, además, las dos especies más poderosas y quizás más bellas de todo el continente geológico, ya que el lince es el soberano de todo el suelo de Doñana, así como el águila imperial es la reina de los aires. Estas son las dos supremas predadoras de Doñana, y poseen zarpas audaces y alas poderosas.
El lince como especie estaba ext3endida por toda Europa meridional, sobre todo por los parajes más meridionales. Pero en la actualidad es una especie en absoluta regresión, y en Doñana conviven la población más densa y numerosa que se conoce. La caza desmedida e irracional ha sido el motivo de la casi total extinción de esta especie.
En Doñana el lince se extiende desde los Cotos mas al Norte ( Coto del Rey, Hato Blanco, Hato Ratón), hasta la desembocadura del Guadalquivir, sin discriminación de ningún biotopo, aunque prefiere el monte de jaguarzo. A veces se introduce a cazar hasta en la misma marisma. La actividad del animal es crepuscular y nocturna, entrando en celo en Enero y criando en Primavera. Es un animal con gran capacidad de caza y grandes defensas naturales. Su alimentación básica es el conejo, que caza al rececho.
En cuanto al águila imperial, es una verdadera reliquia de la ornitología mundial. Es una especie que alcanza gran senilidad y sus territorios propios han de ser enormemente extensos, de alrededor de 5000 ha. Es una especie en total regresión, y se teme por su desaparición. Construyen un gran nido en lo alto de grandes alcornoques o pinos, varían su posición de un año para otro, pero disponiéndolo siempre dentro de su territorio y la hembra pone dos o tres huevos entre Febrero y Marzo. Alguno de los huevos suele ser, además, infertil, y la caza ha hecho que sea una especie ya casi extinguida. Su potencia de caza es muy elevada, ya que todos los animales de Doñana son presas potenciales.
3. LA VIDA EN DOÑANA
Ahora Doñana es un lugar protegido al que hay que acceder con todas las precauciones posibles, pero siempre hubo vida en Doñana, vida animal y vida humana. Hoy en día existe un Preparque, y un entorno en el que esta vida sigue bullendo, y, en muchos aspectos, continúa igual que hace un buen montón de años. Es este modo peculiar de vida, con todas sus características, el que debemos transmitir a todos aquellos interesados en el tema. Transmitir y conservar, puesto que este "modus vivendi" se encontraba como ha estado siempre, antes de la llegada del progresismo desarrollista. Es, o era una forma de vida en estrecha relación con la naturaleza, ya que la vida humana era tan solo un elemento más dentro del ecosistema de Doñana, que ni quitaba, ni ponía nada, solo vivía.
Y se vivía de una manera dura y sencilla, pero con la naturaleza como aliada. Durante la guerra, por ejemplo, las gentes de la zona se vieron obligados a fabricar ellos mismos la munición, fabricándola a base de clorato, un poco de pólvora y azúcar. Los remedios para las enfermedades eran totalmente caseros. Se utilizaba mucho el almoradux, que es una hierba que crece abundantemente en la zona, y la piedra viborera, así como las sanguijuelas que se cogían en la marisma, para las sangrías. Señalar que la llamada piedra viborera no es n realidad una piedra, sino un trozo de la corona de la cuerna de un venado, tratada con diferentes métodos.
El pueblecito del Rocío, además, de ser muy conocido por su romería, es la entrada natural de Doñana. Las gentes de esta pedanía almonteña vivían del contrabando del venado, que cambiaban por viandas. No se pasaba hambre, pero la dieta era escasa: sé comían legumbres, sobre todo garbanzos, huevos de gallereta y pan. Pocos lujos.
4. VIEJOS OFICIOS EN VIEJAS TIERRAS
EL PINAR
La parte sur de Doñana está recubierta de pinares cuyo origen es muy antiguo. En la Marismilla el pinar es mas compacto y sirve de refugio a una abundante fauna. Componen también el escenario la actividad de los piñeros, uno de los oficios más antiguos y actuales.
En Febrero, cuando el fruto está maduro se encaminan los hombres, las mujeres y los niños en varias cuadrillas hacia los corrales y hacia La Marismilla. Son año tras año las mismas familias que de generación en generación transmiten el arte y el derecho de penetrar en las fincas privadas para cosechar la piña. En el bosque levantan una chocillas de pino o eucalipto y techos de paja de castañuela. Allí pasan largas semanas cortando piña con la ayuda de mangos de larga caña, a cuyo extremo se ponen unas hoces con la que se corta la piña. Los hombres arrancan las piñas, mientras las mujeres y los niños acarrean los frutos hasta formar pequeños montones que luego formarán uno más extenso y central. Para abrir las piñas les colocan encima un montón de chamiza y la prenden, revolviendo de vez en cuando. Al rato las piñas se han abierto y cuando el rescoldo se ha apagado las golpean con un machete para desprender los piñones. En su mayor parte estos son vendidos, reservando algo de la cosecha para el consumo familiar.
EL CARBON
Ya casi no quedan carboneros. La electricidad y los braseros eléctricos acabaron con ellos. Hace poco, veinte años, sé veia por las calles del pueblo todavía el carbonero. Venía siempre muy negro, y sus ojos, también negros, brillaban. Llevaba los sacos de carbón en un carro que tiraba un mulo. A su paso, todas las casas del pueblo renacían con el calorcito de la copa de cisco.
Al pasar la carretera que va desde El Rocío a Matalascañas podían verse, de cuando en cuando, unos montículos en forma de bellota, de cuyo vértice emerge una delgada columna de humo. Son los hornos de carbón, otro antiquísimo oficio en Doñana, vinculado a la madera de los extensos pinares.
La operación de fabricar carbón comienza con la corta de los pinos, tras lo cual se trocea y se apila la madera en montones anchos por abajo y estrechos por arriba. Debajo ponían romero y sabina. Arriba, charamuca, sustancia que suelta el pino. Todo el montón se cubre de arena, haciendo algunos agujeros para ventilación. Arriba se abre un agujero que actúa como chimenea para el horno. Por ese orificio se echa fuego, se tapa a medias y el calor comienza poco a poco a actuar.
La quema dura mas o menos según el volumen del horno, siendo ese carbón de excelente calidad. La del carbonero es una profesión casi extinguida por completo.
LA MIEL
La miel en Doñana ha sido uno de los recursos históricos de subsistencia, sobre todo durante la posguerra, en los "años del hambre". La apicultura fue entonces un recurso importante, practicado por las familias de la zona.
Cada familia tenía cuatro o cinco colmenas en algún lugar del Coto y eran los mas mayores los encargados de su cuidado y de la cosecha de la miel, que se recogía en primavera, con su color dorado y rubio. Según muchos entendidos, la de Doñana es la mejor miel de España, porque es miel de romero, de poleo, de almoradux, y con aromas de eucalipto.
El proceso era el siguiente: se pelaba un alcornoque y se obtenían los pedazos de corcho que se necesitaran, luego se cortaba y se preparaba, formando una colmena. En primavera se sacaba la miel rubia, y se vendía en Almonte, donde era muy apreciada, ya que la de la sierra era más basta y oscura.
La miel la comían, y la comen, con pan y piñones, y en "ayuya", aprovechando el día que se amasaba para hacer pan. Cuando esta masa "linda", o sea, buena para meterla en el horno, estaba fresca aún, se aplastaba y se la hacían unos cortes para ahuecarla e introducir en ellos la miel, yendo luego al horno y resultando un dulce muy saludable.
La tradición abejar, sin embargo, se está perdiendo con la llegada de las colmenas de madera y plástico, y con la tala de alcornoques y la desaparición del "monte nuevo", donde nacían fuertes y vigorosos el romero y el almoradux.
LA CAZA. OFICIO ANCESTRAL IMPOSIBLE DE MANTENER.
El hombre y la mujer han cazado siempre. La riqueza ancestral de Doñana ha sustentado a generaciones enteras de familias. Hoy, esta riqueza ha desaparecido.
Había muchos conejos en Doñana, y estos conejos permitieron sostener una abundante fauna, entre la que se encontraba el mayor predador, el hombre.
Los huroneros hicieron de los conejos su profesión. Partían en cuadrillas desde Almonte y el Rocío, recorriendo a pie o a caballo los arenales, el sabinar y el monte bajo, así como los pinares que eran donde más abundaban. Llevaban consigo los hurones. La autoridad solo les permitía llevar seis hurones, pero ellos transportaban en su jaula más de veinte. El suelo de los pinares del Sur de Doñana tiene muchas madrigueras, a la entrada de las cuales colocaban al hurón. En todas las puertas colocaban unas redes clavadas con estacas y con cascabeles. Luego soltaban al hurón, que se metía en el túnel de la madriguera, y al poco rato los cascabeles empezaban a sonar y las redes se llenaban de conejos asustados.
Lo más difícil era sacar al hurón de la madriguera, porque allí el primero que mata algún conejo es el animal, que comienza a comérselos allí mismo, y come tantos que queda abotargado por la digestión, tanto que a veces el huronero tiene que hacer un agujero por arriba para sacarlos.
Antes era todo monte, de Sanlúcar a Mazagón, y la caza proliferaba ocultándose entre el brezo, el enebro y la sabina.
Además de los conejos, también proliferaban los patos, a los que cazaban al lubrican: se apostaban en la laguna, con el agua por las rodillas, esperando los últimos minutos de sol que es cuando os patos comienzan a levantar el vuelo. El cazador los espera contra el sol, y los patos no los ven hasta el momento de pisar el agua, cuando ya están casi muertos.
Con trampas cogían todas las especies de la zona. Las nutrias eran las más difíciles, así como los tejones, que son muy apreciados, ya que4 su carne es muy suave, parecida a la del lechón.
Cazaban también "al cabestrillo": al caballo se le coloca el cabestrillo, cabo de cuerda que va desde la cabeza del animal a la cola, pasando por debajo del cuerpo, y que le impide que levante la cabeza. El cazador se pone al lado del caballo, que va agachado, como si estuviera comiendo. Esto confía al venado, que se acerca y así el cazador consigue matarlo de un tiro acertado.
Hasta finales del XIX se utilizó el cajón de madera para la caza de anátidas en la marisma. Los pastores se acercaban por la noche al comedero de las aves caneando muy suavemente sobre el cajón camuflado de bayunco y castañuela. Clavaban cuatro estacas sobre el fondo de la marisma para sujetar la barca y la cubrían de enea. Al amanecer, cuando las aves acudían a comer, se tiraba. La especie reina en la marisma era el ánsar.
Los pateros cazaban patos. Pero ya no quedan pateros en la marisma, que se fueron cuando se fueron los patos. La caza del pato era la vida y el sustento de estos hombres. Su herramienta era la escopeta patera, grande y pesada, de un cañón largo y muy peligrosos, que se cargaba por la boca y solo tenia un tiro.
Los pateros utilizaban varias técnicas de caz. Usaban el cabestrillo, o el lubrican, del que ya hemos hablado, o el cajón de madera camuflado, como se ha dicho más arriba.
Las jornadas de caza del patero duraban meses enteros, todo el invierno con frecuencia. Era una época en la que eran muchos los patos y pocos los pateros. En al actualidad, no podríamos hablar de esta manera.
Otro tipo de caza de abundaba años atrás en Doñana y que ahora ya casi ha desaparecido es el jabalí o cochino, como lo llaman por estas tierras. El jabalí de Doñana es algo más pequeño que el de la sierra. La alimentación de estos animales es muy variada: comen piñones, bellotas de los alcornoques, camarinas de las tierras altas sobre la costa, ranas en los charcos, etc. Es un animal muy apreciado por los cazadores, ya que su caza entraña gran dificultad. Por lo demás, es por igual beneficioso y dañino para el ecosistema. Por una parte, con sus carreras holla y oxigena muy bien los caminos por donde pasa, pero por otra, los agricultores le temen porque un cochino en un sembrado es decir adiós a la cosecha de un año.
En Doñana lo cazaban con lanza, instrumento largo de hoja afilada con una cruceta para que la lanza no se clave demasiado en el animal.
Por lo demás, la fauna en Doñana era mucho más abundante que ahora: podíamos encontrar caballos en estado semisalvaje, y toros, más pequeños que los de la dehesa, y de los cuales quedan contados ejemplares. Vacas y ovejas quedan en abundancia, pero formando parte de economias de sistema.
El furtivismo es, por lo demás, la modalidad de caza más extendida en la marisma. Hay dos clases de furtivos: uno, el que ama la naturaleza y respeta las especies naturales. Cazador de profesión, nunca mata más de lo que necesita. Está integrado en el medio natural y es un depredador más. Otro, es el que ha aparecido con el desarrollo económico y que con gran rapidez ha hecho desaparecer muchas especies animales. Vienen de Sevilla, de Almonte, de Hinojos, con escopeta de largo alcance y cartuchera de lujo.
EL RIO Y LA PESCA
Otro aprovechamiento tradicional en la zona ha sido siempre el derivado de los productos que ofrecía el río. La pesca era (ahora cada vez menos) un oficio más en la zona. Nunca sé sabia cuanto iba a durar la pesca; podía ser desde 24 horas a una semana. No se salía del barco ni de ida ni de noche.
Los barcos que se utilizaban son pequeños, de unos siete metros de eslora, y van recubiertos en parte por pequeñas cabinas par guarecerse de las inclemencias del tiempo.
Hay, sin embargo, gran variedad de barcos en el Guadalquivir. La canoa sanluqueña (del pueblo gaditano de Sanlúcar de Barrameda), es elevada de proa y más ligera. La tabla con va cinchada, además, es más fina. La canoa de Alcalá del Río es, sin embargo, menos estilizada, mas baja y cuadrada y menos manejable. En opinión de los expertos el mejor de los barcos del Guadalquivir es el coriano (del pueblo sevillano de Coria del Río), porque es el más maniobrable, resistente y ligero, con un motor que permite navegar varios días, siendo la embarcación además muy estable incluso con fuertes temporales. Está construido con pino flandes y madera de acebuche.
Lo más usual es que es pesque con la arte llamada de la "cuchara"; una especie de triángulo formado por cuatro varas de 3 o 4 metros cada uno, y en medio una malla de plástico. Así se captura el camarón o la angula, cuya pesca es muy reciente. No hace mas de 40 años aquellos gusanitos pálidos no los quería nadie, pero en la actualidad alcanzan precios desorbitados. Las crías de anguila las pescan en el río y las transportan a unos balsones de agua limpia en la que a los pocos días, se les ennegrece el lomo y ya pueden ser comercializadas. Se capturan también anguilas, carpas, barbos y albures.
Este oficio tradicional de la pesca está decayendo de manera asombrosa, debido a la ingente cantidad de vertidos que sufre el Guadalquivir, lo que hace que la contaminación y la falta de oxígeno están haciendo desaparecer todas las especies de peces del río.
Otra modalidad de pesca esta en torno al cangrejo. En 1977 se introdujeron en la marisma 500 ejemplares de la especie americana de cangrejo "procambarus", y dos años después se recogían 70.000 kilos, y en 1980, 370.000 kilos. Los cangrejos, además de poner patas arriba el ecosistema, trajeron otros problemas, ya que el impacto ecológico de su introducción ha sido enorme. El hábitat del cangrejo se sitúa en torno a Isla Mayor, en aguas de poca salinidad. Es una especie muy resistente, ya que incluso son capaces de sobrevivir en la sequía.
La pesca del cangrejo se hace con nasas: son tubos de unos tres metros de longitud, con varios anillos que hacen que la nasa mantenga su forma tubular. La nasa tiene varias muertes o sitios por donde el cangrejo no puede salir vivo. El tubo se fija en el agua de la marisma y pasados tres días se recoge. Así, comenzó a desarrollarse en la marisma la profesión de cangrejero, con la que se obtenían muy buenos beneficios, debido a la venta en las capitales de un cangrejo muy parecido al de río, pero más grande y con un sabor distinto.
5. ARQUITECTURA Y URBANISMO EN DOÑANA
En Doñana, las gentes han vivido desde tiempo inmemorial de un trozo de terreno feliz, empapado de naturaleza, de primitivismo rayano en el salvajismo. El aislamiento, además, presidía la vida de estas familias, solo roto por la época de la romería del Rocío, el " Rocío chico", o algún entierro.
Quizá por eso la arquitectura viene a ser, una vez más reflejo del modo de vida social imperante en la zona.
La arquitectura en Doñana está compuesta de chozas de bálago de las que quedan muy pocas dentro del mismo Doñana. Son las del muelle de la Plancha, antiguo poblado situado al Sur del Coto, inundado por el Guadalquivir. Se fue conformando por trabajadores que vinieron a ocuparse de una serrería que se instaló para el aprovechamiento maderero. Cuando la serrería desapareció, las chozas del poblado continuaron alojando temporalmente a los piñeros, que Febrero a Abril recogen la abundante piña de La Marismilla. También eran utilizadas por los abejeros y por algún furtivo. Las chozas de la Plancha aún subsisten, pero cada vez en peor estado de conservación, constituyendo un importante objetivo de la conservación de los valores culturales de Doñana el mantenimiento de este poblado, reliquia arquitectónica.
Quedan también algunas chozas en la marisma, levantadas en las vetas (ligeras elevaciones de terreno inalcanzables por las aguas), donde no solo se refugiaban los hombres, sino también las liebres, los venados y otras especies.
Hay que tener en cuenta que la construcción de una buena choza, que diera fresco en verano y calor en invierno no estaba al alcance de cualquiera.
La choza lleva por debajo un muletaje o zócalo fuerte, hecho de sabina o enebro, que son plantas propias de la zona. Luego se forma una estructura con troncos grandes de algún pino y algún tronco fuerte de sabina. El portaje se hace siempre con madera de pino, por ser más grueso que la sabina. El recubrimiento de las paredes y el techo se hace con junco, barrón o castañuela seca. La paja se va entretejiendo a la madera hasta quedar engarzada.
Tenemos otro ejemplo de arquitectura, un poco distinto quizá, en pleno Doñana, en La Rocían. A unos doscientos metros del Rocío, yendo hacia el mar, El Arroyo Madre o Arroyo de la Rocina, viene a dar al Puente de la Canariega, donde empieza la Marisma. Hasta ese punto, el arroyo corre a lo largo de la finca llamada de las Las Rocinas o de La Rocina.
La finca esta formada por un bosque denso de sauces, alcornoques y fresnos, y posee un cazadero famoso por su riqueza desde tiempo inmemorial. Será D. Luis Espinosa Fondevilla quién construirá el Palacio del Coto del Rey.
El edificio parece irreal en aquellos parajes. Tiene una fachada amplia y grande a la que da acceso una escalera de piedra, flanqueada por dos leones del mismo material. Frente al Palacio, completando el conjunto, hay en estanque alumbrado por faroles barrocos. La entrada al edificio es también soberbia, con un amplio salón con techos decorados al fresco, y enfrente una colosal chimenea. Los suelos son de mármol. Luis Espinosa se arruinó cuando terminó su obre. Mientras el suelo de la planta baja es de mármol, en la planta superior se utiliza otro material más economico. La escalera es de piedra romana, pero el techo de todo el edificio es de uralita. La parte trasera del edificio parece una simple casa encalada. Al lado del Palacio hay una capilla con la imagen de la Virgen del Rocío. Espinosa vendió la finca a la Empresa Nacional de Celulosa, que la vendió luego al ICONA, quedando incorporada al Parque de Doñana.
Hoy en día el Palacio ha sido reconstruido y se ha instalado en el museo de Doñana.
6.
CONCLUSION
Doñana, una zona fascinante, de historia casi desconocida, que merece la pena conocer y visitar, pues es una de los ecosistemas más interesantes de Europa, y además, forma parte de la historia y la cultura de los pueblos de la Baja Andalucía.
7. BIBLIOGRAFIA
- Gran Enciclopedia de Andalucía. Granada, 1979. Ed. Anel. Tomo III
- Fernández, Juan Antonio. Doñana. Sevilla, 1974. Ed. Olivo
- Cardelús, Borja y Camoyán, Antonio. El mundo de Doñana. Editora Nacional, 1989
- Guía Botánica del Parque Municipal de Pilas. CEP de Pilas. Sevilla. 1987.
- Aguilar, José. Los ecosistemas en España. Ed. Penthalon. 1998.
Concepción Cárdenas Aguilar. IES LUCUS SOLIS. Sanlúcar la Mayor